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jueves, 11 de octubre de 2007

Para reflexionar: El "Che" Guevara (II)

A PROPOSITO DEL 40° ANIVERSARIO DE SU MUERTE

Más de 200 ejecuciones políticas atribuidas al “héroe” Che Guevara

La idealización de Ernesto “Che” Guevara está en su punto más alto en el 40° aniversario de su muerte, que se cumplió anteayer. Aquí difundimos una lista parcial de las ejecuciones políticas que se le atribuyen. La información proviene de un libro próximo a publicarse del doctor Armando Lago, de la Universidad de Harvard, quien tiene a su cargo un proyecto de la organización “Cuba Archive”, dirigido a elaborar un registro de los asesinatos y desapariciones por motivos políticos del régimen castrista.


Turistas se fotografían junto al monumento al Che Guevara en la pequeña localidad boliviana de La Higuera, al oeste del departamento de Santa Cruz de la Sierra, donde el guerrillero argentino fue muerto el 9 de octubre de 1967.

Ejecutados por el Che en la Sierra Maestra durante la lucha contra Batista (1957-1958)

1. Aristio; 2. Manuel Capitán; 3. Juan Chang; 4. “Bisco” Echevarría Martínez; 5. Eutimio Guerra; 6. Dionisio Lebrigio; 7. Juan Lebrigio; 8. El “Negro” Nápoles; 9. “Chicho” Osorio; 10. Un maestro no identificado (“El Maestro”); 11-12. Dos hermanos, espías del grupo de Masferrer; 13-14. Dos campesinos no identificados.

Ejecutados o enviados a ejecutar por el Che durante su breve comando en Santa Clara (1-3 de enero de 1959)

1. Ramón Alba; 2. José Barroso; 3. Joaquín Casillas Lumpuy; 4. Félix Cruz; 5. Alejandro García Playón; 6. Héctor Mirabal; 7. J. Mirabal; 8. Félix Montano; 9. Cornelio Rojas; 10. Vilalla; 11. Domingo Alvarez Martínez; 12. Cano del Prieto; 13. José Fernández Martínez; 14. José Grizel Segura (Manacas); 15. Arturo Pérez Pérez; 16. Ricardo Rodríguez Pérez; 17. Francisco Rosell; 18. Ignacio Rosell Leyva; 19. Antonio Ruiz Beltrán; 20. Ramón Santos García; 21. Pedro Socarrás; 22. Manuel Valdés; 23. Tace José Veláquez.

Ejecuciones documentadas en la prisión Fortaleza de la Cabaña bajo el comando del Che (3 de enero al 26 de noviembre del 1959)

1. Vilau Abreu; 2. Humberto Aguiar; 3. Germán Aguirre; 4. Pelayo Alayón; 5. José Luis Alfaro Sierra; 6. Pedro Alfaro; 7. Mariano Alonso; 8. José Alvaro; 9. Alvaro Anguieira Suárez; 10. Aniella; 11. Mario Ares Polo; 12. José Ramón Bacallao; 13. Severino Barrios; 14. Eugenio Bécquer; 15. Francisco Bécquer; 16. Ramón Biscet; 17. Roberto Calzadilla; 18. Eufemio Cano; 19. Juan Capote Fiallo; 20. Antonio Carralero; 21. Gertrudis Castellanos; 22. José Castaño Quevedo; 23. Raúl Castaño; 24. Eufemio Chala; 25. José Chamace; 26. José Chamizo; 27. Raúl Clausell; 28. Angel Clausell; 29. Demetrio Clausell; 30. José Clausell; 31. Eloy Contreras; 32. Alberto Corbo; 33. Emilio Cruz Pérez; 34. Orestes Cruz; 35. Adalberto Cuevas; 36. Cuni; 37. Antonio de Beche; 38. Mateo Delgado; 39. Armando Delgado; 40. Ramón Despaigne; 41. José Díaz Cabezas; 42. Fidel Díaz Marquina; 43. Antonio Duarte; 44. Ramón Fernández Ojeda; 45. Rudy Fernández; 46. Ferrán Alfonso; 47. Salvador Ferrero; 48. Víctor Figueredo; 49. Eduardo Forte; 50. Ugarde Galán; 51. Rafael García Muniz; 52. Adalberto García; 53. Alberto García; 54. Jacinto García; 55. Evelio Gaspar; 56. Armada Gil y Diez y Diez Cabezas; 57. José González Malagón; 58. Evaristo Benerio González; 59. Ezequiel González; 60. Secundino González; 61. Ricardo Luis Grão; 62. Ricardo José Grau; 63. Oscar Guerra; 64. Julián Hernández; 65. Francisco Hernández Leyva; 66. Antonio Hernández; 67. Gerardo Hernández; 68. Olegario Hernández; 69. Secundino Hernández; 70. Rodolfo Hernández Falcón; 71. Raúl Herrera; 72. Jesús Insúa; 73. Enrique Izquierdo; 74. Silvino Junco; 75. Enrique La Rosa; 76. Bonifacio Lasaparla; 77. Jesús Lazo Otaño; 78. Ariel Lima Lago; 79. René López Vidal; 80. Armando Mas; 81. Ornelio Mata; 82. Evelio Mata Rodríguez; 83. Elpidio Mederos; 84. José Medina; 85. José Mesa; 86. Fidel Mesquía Díaz; 87. Juan Manuel Milián; 88. José Milián Pérez; 89. Francisco Mirabal; 90. Luis Mirabal; 91. Ernesto Morales; 92. Pedro Morejón; 93. Carlos Muñoz M.D.; 94. César Nicolardes Rojas; 95. Víctor Nicolardes Rojas; 96. José Núñez; 97. Viterbo O’Reilly; 98. Félix Oviedo; 99. Manuel Paneque; 100. Pedro Pedroso; 101. Diego Pérez Cuesta; 102. Juan Pérez Hernández; 103. Diego Pérez Crela; 104. José Pozo; 105. Emilio Puebla; 106. Alfredo Pupo; 107. Secundino Ramírez; 108. Ramón Ramos; 109. Pablo Ravelo Jr.; 110. Rubén Rey Alberola; 111. Mario Risquelme; 112. Fernando Rivera; 113. Pablo Rivero; 114. Manuel Rodríguez; 115. Marcos Rodríguez; 116. Nemesio Rodríguez; 117. Pablo Rodríguez; 118. Ricardo Rodríguez; 119. Olegario Rodríguez Fernández; 120. José Saldara; 121. Pedro Santana; 122. Sergio Sierra; 123. Juan Silva; 124. Fausto Silva; 125. Elpidio Soler; 126. Jesús Sosa Blanco; 127. Renato Sosa; 128. Sergio Sosa; 129. Pedro Soto; 130. Oscar Suárez; 131. Rafael Tarrago; 132. Teodoro Téllez Cisneros; 133. Francisco Téllez; 134. José Tin; 135. Francisco Travieso; 136. Leonardo Trujillo; 137. Trujillo; 138. Lupe Valdez Barbosa; 139. Marcelino Valdez; 140. Antonio Valentin; 141. Manuel Vázquez; 142. Sergio Vázquez; 143. Verdecia; 144. Dámaso Zayas; 145. José Alvarado; 146. Leonardo Baró; 147. Raúl Concepción Lima; 148. Eladio Caro; 149. Carpintor; 150. Carlos Corvo Martínez; 151. Juan Guillermo Cossío; 152. Corporal Ortega; 153. Juan Manuel Prieto; 154. Antonio Valdez Mena; 155. Esteban Lastra; 156. Juan Felipe Cruz Serafín; 157. Bonifacio Grasso; 158. Feliciano Almenares; 159. Antonio Blanco Navarro; 160. Albeto Carola; 161. Evaristo Guerra; 162. Cristóbal Martínez; 163. Pedro Rodríguez; 164. Francisco Trujillo.

El New York Times de la época reportó 15 ejecuciones adicionales, pero se desconocen los nombres de las víctimas.

Extraído de ABC Color

Para reflexionar: El "Che" Guevara (I)

A PROPOSITO DEL 40° ANIVERSARIO DE SU MUERTE

Legado perverso

Bajo el título “Caudillo Guevara”, el prestigioso diario El País de España, de asumida tendencia de izquierda, publicó en su edición de este martes el siguiente editorial, que consideramos oportuno reproducir para compartir con nuestros lectores esta aguda reflexión sobre la figura del Che.


El romanticismo europeo estableció el siniestro prejuicio de que la disposición a entregar la vida por las ideas es digna de admiración y de elogio. Amparados desde entonces en esta convicción, y a lo largo de más de un siglo, grupúsculos de las más variadas disciplinas ideológicas han pretendido dotar al crimen de un sentido trascendente, arrebatados por el espejismo de que la violencia es fecunda, de que inmolar seres humanos en el altar de una causa la hace más auténtica e indiscutible.


En realidad, la disposición a entregar la vida por las ideas esconde un propósito tenebroso: la disposición a arrebatársela a quien no las comparta. Ernesto Guevara, el Che, de cuya muerte en el poblado boliviano de La Higuera se cumplen 40 años, perteneció a esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir, prolongando el viejo prejuicio heredado del romanticismo.

El hecho de que el Che diera la vida y sacrificara las de muchos no hace mejores sus ideas, que bebían de las fuentes de uno de los grandes sistemas totalitarios. Sus proyectos y sus consignas no han dejado más que un reguero de fracaso y de muerte, tanto en el único sitio donde triunfaron, la Cuba de Castro, como en los lugares en los que no alcanzaron la victoria, desde el Congo de Kabila a la Bolivia de Barrientos. Y todo ello sin contar los muchos países en los que, deseosos de seguir el ejemplo de este mito temerario, miles de jóvenes se lanzaron a la lunática aventura de crear a tiros al “hombre nuevo”.

Seducidos por la estrategia del “foquismo”, de crear muchos Vietnam, la única aportación contrastable de los insurgentes seguidores de Guevara a la política latinoamericana fue ofrecer nuevas coartadas a las tendencias autoritarias que germinaban en el continente. Gracias a su desafío armado, las dictaduras militares de derechas pudieron presentarse a sí mismas como un mal menor, cuando no como una inexorable necesidad frente a otra dictadura militar simétrica, como la castrista.

Por el contexto en el que apareció, la figura de Ernesto Guevara representó una puesta al día del caudillismo latinoamericano, una suerte de aventurero armado que apuntaba hacia nuevos ideales sociales para el continente, no hacia ideales de liberación colonial, pero a través de los mismos medios que sus predecesores. En las cuatro décadas que han transcurrido desde su muerte, la izquierda latinoamericana y, por supuesto, la europea, se ha desembarazado por completo de sus objetivos y métodos fanáticos. Hasta el punto de que hoy ya solo conmemoran la fecha de su ejecución en La Higuera los gobernantes que sojuzgan a los cubanos o los que invocan a Simón Bolívar en sus soflamas populistas.

Extraído de ABC Color